El joven Jim Shorthouse acompaña a su tía Julia, apasionada por los fenómenos psíquicos, a una pequeña ciudad junto al mar. Van a pasar la noche en una casa vacía, donde se cometió un crimen un siglo antes. Es el primero de los diez relatos de este libro, que llevan también a una isla de un lago canadiense, a un cuarto de estudiante en Edimburgo y al fondo de los bosques de Quebec.
En Blackwood casi no se ve nada: el miedo nace de un ruido, de un silencio, de una presencia que no se sabe nombrar.
Cada relato se lee de un tirón en el idioma que estás aprendiendo.



















