Lucy Honeychurch, una joven inglesa, descubre Florencia con su prima, que la vigila de cerca. En la pensión, su habitación no tiene las vistas prometidas. Un anciano peculiar, el señor Emerson, les ofrece entonces la suya y la de su hijo George. De vuelta en Inglaterra, Lucy se promete con Cecil, un hombre culto y muy correcto, pero no olvida Italia.
Entre comedia e historia de amor, Forster se burla con ternura de las convenciones, y plantea una pregunta sencilla: ¿hay que escuchar lo que se espera de nosotros, o lo que sentimos?
Sus diálogos llenos de humor la convierten en una lectura agradable en el idioma que estás aprendiendo.



















