Hacia el año 400, Agustín, ya obispo de Hipona, en el norte de África, cuenta su vida dirigiéndose directamente a Dios. Recuerda su infancia, las peras que robó por el solo placer de hacer el mal, su juventud en Cartago y su larga búsqueda de la verdad. Hasta el día en que, en un jardín de Milán, oye una voz de niño que canta: «Toma y lee».
A menudo se considera este libro la primera gran autobiografía de Occidente. En él aparece un hombre que duda, se equivoca y se busca, con una sinceridad que todavía conmueve.
Con la traducción siempre a la vista, puedes leer este gran clásico en el idioma que estás aprendiendo.



















