Benjamin Franklin cuenta su vida a su hijo, desde sus años de aprendiz en la imprenta de su hermano, en Boston. A los diecisiete años se escapa y llega a Filadelfia casi sin un céntimo, con tres grandes panes bajo el brazo. Allí se hace impresor, publica un periódico, funda una biblioteca y se fija trece virtudes que anota cada día en una libretita.
Es uno de los primeros relatos de éxito gracias al trabajo, y muchos lectores todavía encuentran en él consejos de sentido común para organizarse y convencer.
Franklin escribe con humor y sencillez, y su libro se lee con facilidad en el idioma que estás aprendiendo.



















