Tras años en París, Liubov Ranévskaya vuelve a su finca de provincias, cargada de deudas. Hay que decidir la suerte del jardín de los cerezos, el jardín de su infancia. A su alrededor se reúnen su hermano, sus hijas, el viejo criado, un eterno estudiante y un comerciante cuyo padre fue siervo de la familia.
Es la última obra de Chéjov, que él mismo llamaba una comedia: mezcla risas y melancolía en una dulce despedida de un mundo que se desvanece.
Escrita toda en diálogos, esta obra breve se lee con facilidad en el idioma que estás aprendiendo.



















