Stefan Zweig cuenta la Viena de su juventud, a la que llama el mundo de la seguridad: una ciudad que creía en el progreso y se apasionaba más por el teatro que por la política. Luego llegan el descubrimiento de la literatura, los viajes a París, a Londres o a la India, y los encuentros con Rilke, Rodin o Verhaeren.
Zweig escribió estos recuerdos en el exilio, poco antes de su muerte: un retrato lleno de nostalgia de una Europa que se cruzaba sin pasaporte, y que iba a desaparecer.
Contado en primera persona, como una confidencia, el libro se lee con gusto en el idioma que estás aprendiendo.



















