Un Cuadrado vive en un mundo de dos dimensiones, donde las mujeres son líneas, los soldados triángulos y los sacerdotes círculos, y donde el número de lados decide el rango de cada cual. Allí nadie ha oído hablar nunca de la altura. Una noche, una Esfera llegada de otra parte atraviesa su casa y le hace ver lo que ningún habitante de su mundo puede concebir.
Detrás de la fábula matemática se esconde una sátira muy divertida de la Inglaterra victoriana y de sus prejuicios. El libro ha dado además a generaciones de lectores, y al astrónomo Carl Sagan, la mejor manera de imaginar una cuarta dimensión.
Breve, claro y pícaro, este pequeño clásico se lee con gusto en la lengua que está aprendiendo, con los dibujos del autor y la traducción siempre a la vista.
















