En Oceanía, unas pantallas vigilan cada casa y unos carteles repiten: «El Gran Hermano te vigila». Winston Smith trabaja en el Ministerio de la Verdad, donde reescribe los periódicos viejos para que el pasado diga siempre lo que quiere el Partido. Un día empieza a escribir un diario en secreto, y luego se enamora de Julia: dos gestos que son delitos.
Esta novela dio al mundo palabras que usamos a diario: el «Gran Hermano», la «neolengua» e incluso «orwelliano». Habla de vigilancia, de mentira y de la libertad de decir que dos y dos son cuatro.
Escrita con un estilo claro y directo, se lee con facilidad en el idioma que estás aprendiendo.



















