Instalado en un viejo molino de Provenza, Daudet escribe a sus lectores de París las historias de la región. En ellas aparecen la cabra del señor Seguin, que sueña con la libertad en la montaña, el cura de Cucugnan, que hace temblar a sus feligreses con un sermón sobre el infierno, y el padre Gaucher, cuyo elixir enriquece a su convento.
Entre la farsa, la leyenda y la melancolía, estos cuentos los conocen generaciones de niños, y hacen sentir el sol y el mistral en cada página.
Breves, escritos con un estilo sencillo y musical, se leen uno a uno en el idioma que estás aprendiendo.



















