Superviviente de un naufragio, Edward Prendick es desembarcado en una isla perdida del Pacífico, donde viven un científico desterrado, el doctor Moreau, y su ayudante. De noche, del laboratorio salen gritos. Los extraños habitantes de la isla recitan una Ley como una oración: «No andar a cuatro patas; esa es la Ley».
H. G. Wells plantea aquí una pregunta siempre actual: ¿hasta dónde tiene derecho a llegar la ciencia, y qué separa al hombre del animal?
Llena de suspense, esta novela se lee con facilidad en el idioma que estás aprendiendo.



















